La personalidad artística, creadora, de Granell no ha podido contenerse dentro de los límites de un solo medio expresivo. De la música pasó a la pintura, y con la pintura ha alternado el ensayo y la literatura.
(Esta novela) podría clasificarse fácilmente diciendo que es una de las mejores novelas surrealistas de la guerra. El indio protagonista se mueve dentro de un mundo caótico, incongruente, poco justo y nada humano.
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