Corredor de fondo, Ismael Serrano no se engancha a maneras y modos pasajeros sino que, con paso firme, insiste en un universo propio que va creando día a día, un universo que pretende ser un espejo claro e implacable de la condición humana en una realidad que merece, dese su criterio, tanto la flor más generosa allá donde resista la Belleza como el dardo más ácido allá donde reside la basura. (Luis Eduardo Aute)
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